Las autoridades del Ministerio del Interior anunciaron este 22 de Febrero el cierre de la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, y la apertura de un nuevo centro penitenciario a su lado. Consultada Gabriela Fulco (perita psicóloga en Criminología), asesora de asuntos penitenciarios del ministro Eduardo Bonomi, señaló que Las Rosas “era una de las cárceles que en el pasado se destacaron por los mayores niveles de conflictividad, motines, hacinamiento y una situación indigna respecto de las personas privadas de libertad”. Según señaló, en este momento el flamante establecimiento tiene capacidad para 544 plazas. Como en este momento hay 507 reclusos, eso “nos permite tener un excedente”, agregó. Asimismo, explicó que se está “avanzando en el plan inicial para después progresar en otros dos pasos fundamentales”: la clasificación de los internos –entre procesados, penados, primarios y reincidentes, así como de acuerdo a los delitos cometidos– y la “instalación de programas de tratamiento para atender esa privación de libertad”. Con respecto al viejo edificio, manifestó que “la idea es aprovechar esa estructura para ampliar las posibilidades de instalación de programas educativos y laborales”. En cuanto a la situación carcelaria a nivel nacional, dijo que la administración actual ha tenido “un ritmo permanente de relocalización y descongestionamiento en el sistema penitenciario”, aunque reconoció que todavía “nos quedan como desafíos la cárcel de Comcar y la de Canelones”.
Este es un espacio para compartir todo lo que atañe a la vida penitenciaria, a ambos lados de las rejas.... Nuestros pilares fundamentales son:LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN y LA PLURALIDAD IDEOLÓGICA,lejos de las ligaduras gremiales y políticas.Está abierto a todo aquel/lla que quiera ofrecer sus opiniones a través de sus comentarios.El objetivo paralelo y de fondo,es concientizar a la sociedad de que la cárcel es su reflejo....
viernes, 24 de febrero de 2012
domingo, 16 de octubre de 2011
La Frase del día....
Ojeando algunos apuntes encontré esta referencia del escritor Fiódor Dostoievski: “El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato que expensa a sus presos”.
Oviamente que estas "simples" palabras desatan una variedad de disconformidades y descontentos, pero antes enarbolarse en nombre de las buenas costumbres y tradiciones, sacando a relucir todas las teorías que versan sobre la psiquis del delincuente, las campañas por la baja de edad de imputabilidad, empecemos a tratar de entender que tantos "saios" no pueden estar equivocados..... Es decir, por qué empecinarnos en no reconocer que somos nosotros mismos - la sociedad - los que debemos involucrarnos seriamente y exigir a nuestros legisladores ya todos aquellos que tienen algún grado de portagonismo en la actividad política de nuestro país, que agoten esfuerzos, voluntades y todo lo que sea necesario para CAMBIAR las cosas que tienen que cambiar en materia de seguridad pública y social, así como en lo jurídico-legal. Tenemos el deber de EXIGIR tanto como de CRITICAR, porque algunos elementos ya los tenemos como para PEDIR que se cumplan los planes de acción, tanto para ofrecer seguridad, como para mejorar el sistema penitenciario y judicial.
En otras palabras, todos decimos que "no damos más", que "hasta cuándo?", que "cuánto se gasta en tener los delincuentes presos", que "está mejor para ser chorro que ciudadano decente, porque en la cárcel tienen todo gratis".....pero, claramente hablan desde el desconocimiento de lo que es convivir en este "contexto crítico" (utilizando un término muy en boga en el sector docente).
Cómo pretender rehabilitar socialmente a alguien - independientemente de la causa de encarcelamiento -, si los depositamos en lugares cuyas características edilicias y funcionales no ofrecen otra cosa que no sea la profesionalización del delito o aumentar el resentimiento social que seguramente tiene.
Es más, figúrese - usted lector - que una persona que usted sabe que estuvo presa y necesita de su ayuda (ya sea trabajo, o cualquier cosa en la usted le pueda ser útil), golpea a su puerta - metafóricamente hablando -, se la habriría?...emplearía a un ex recluso?...Bueno.... le cuento, la mayoría tiuende a decir que depende del por qué haya estado preso. Y....puede ser una alternativa.... Pero la cuestión en sí, es reconocer somos un poco hipócritas. No obstante, tampoco hay que sentirse "tan mal" ni "tan malo", porque en definitiva de eso se trata el ser humano, de sentir, de involucrarse con sentimientos encontrados, de admitir, de cuestionarnos y resolver....Al fin y al cabo, más vale empezar por algo - al menos intentar ponernos en esa situación -. que "NO HACER NADA".
En otro ámbito, tampoco debemos olvidar que hoy por hoy, las circunstancias se nos presentan de tal manera que "cualquiera" de nosotros puede ir preso....o no?...Hoy en día los prisioneros no son los de antes - como reza algún verso tanguero hablando de otras yerbas -; se va a la cárcel por un accidente de tránsito de repente.
¿Cómo privar de la libertad para enseñar a vivir en ella? ¿Cómo se puede aprender a vivir en libertad donde no hay libertad? Al fin y al cabo, educar para la libertad en situación de no-libertad no sólo es difícil, sino que bien constituye una utopía irrealizable (Extracto adaptado de: SOUZA QUEIROZ, Paulo de, Funções do Direito Penal. Legitimação versus Deslegitimação do Sistema Penal, Editorial Del Rey, Belo Horizonte, 2001, p. 63). El jurista Teodolindo Castiglione, al hacer una síntesis tan precisa de los desvalores de la cárcel dijo: “Imaginad una grande prisión, en que jóvenes y viejos vivan en promiscuidad: criminales primarios y reincidentes; trabajadores honestos segregados de la convivencia social en virtud de la irreflexión o debilidad de un momento, y vagabundos estériles curtidos en la senda del crimen: hombres que miden la extensión de su desgracia al lado de otros, de una inconsciencia pasmosa; individuos sensibles que mataron, en una pasajera explosión emocional, seres que amaban, y que se consumían castigados por el remordimiento, y oran en las ocasiones de recogimiento espiritual, o intentan suicidarse en momentos de angustia, conviviendo con facinerosos execrables, quienes fueron a dormir tranquilos luego de haber matado a sus víctimas; personas fácilmente sugestionables que, en vez de una educación apropiada que les podría otorgar beneficios, reciben el influjo pernicioso de delincuentes decididos a prolongar su conducta nociva: asesinos, ladrones, estafadores, falsarios, incendiarios, violadores, criminales de todos los tipos, vencidos por la prepotencia del impulso sexual, entregados a la perpetración de actos envilecedores, o subyugados por el asalto feroz de los más fuertes y atrevidos; todos viviendo en el mismo ambiente, en la misma estufa, en la que el microbio del mal se desarrolla, se multiplica y se rebaja... Una casa así no puede ser la escuela que educa, la pedagogía que enmienda, el establecimiento que rehabilita, la institución que redime, socorre o purifica las conciencias descarriadas. En ese vivero de gérmenes malignos, ningún enfermo se cura o ve atenuada su dolencia. En ese retiro, el alma no se reanima, el hombre no se rehace...” (Extraído de: CASTIGLIONE, Teodolindo, Estabelecimentos Penais Abertos e Outros Trabalhos, Editorial Saraiva, São Paulo, 1959, p.12-13).
Entonces, si por algún momento nos visualizamos en el lugar de esas personas privadas de libertad...¿cómo nos gustaría que nos trataran? ¿Realmente estaríamos conformes con la sociedad si nos discrimina una vez fuera de la cárcel? ¿Alguien podría juzgarnos o criticarnos si nos volvemos resentidos por las condiciones de reclusión que nos ofrecieron, aún teniendo en cuenta el sostén familiar que hayamos tenido?
Entonces sí...... las cárceles son un claro reflejo de la sociedad que las contiene.....
Oviamente que estas "simples" palabras desatan una variedad de disconformidades y descontentos, pero antes enarbolarse en nombre de las buenas costumbres y tradiciones, sacando a relucir todas las teorías que versan sobre la psiquis del delincuente, las campañas por la baja de edad de imputabilidad, empecemos a tratar de entender que tantos "saios" no pueden estar equivocados..... Es decir, por qué empecinarnos en no reconocer que somos nosotros mismos - la sociedad - los que debemos involucrarnos seriamente y exigir a nuestros legisladores ya todos aquellos que tienen algún grado de portagonismo en la actividad política de nuestro país, que agoten esfuerzos, voluntades y todo lo que sea necesario para CAMBIAR las cosas que tienen que cambiar en materia de seguridad pública y social, así como en lo jurídico-legal. Tenemos el deber de EXIGIR tanto como de CRITICAR, porque algunos elementos ya los tenemos como para PEDIR que se cumplan los planes de acción, tanto para ofrecer seguridad, como para mejorar el sistema penitenciario y judicial.
En otras palabras, todos decimos que "no damos más", que "hasta cuándo?", que "cuánto se gasta en tener los delincuentes presos", que "está mejor para ser chorro que ciudadano decente, porque en la cárcel tienen todo gratis".....pero, claramente hablan desde el desconocimiento de lo que es convivir en este "contexto crítico" (utilizando un término muy en boga en el sector docente).
Cómo pretender rehabilitar socialmente a alguien - independientemente de la causa de encarcelamiento -, si los depositamos en lugares cuyas características edilicias y funcionales no ofrecen otra cosa que no sea la profesionalización del delito o aumentar el resentimiento social que seguramente tiene.
Es más, figúrese - usted lector - que una persona que usted sabe que estuvo presa y necesita de su ayuda (ya sea trabajo, o cualquier cosa en la usted le pueda ser útil), golpea a su puerta - metafóricamente hablando -, se la habriría?...emplearía a un ex recluso?...Bueno.... le cuento, la mayoría tiuende a decir que depende del por qué haya estado preso. Y....puede ser una alternativa.... Pero la cuestión en sí, es reconocer somos un poco hipócritas. No obstante, tampoco hay que sentirse "tan mal" ni "tan malo", porque en definitiva de eso se trata el ser humano, de sentir, de involucrarse con sentimientos encontrados, de admitir, de cuestionarnos y resolver....Al fin y al cabo, más vale empezar por algo - al menos intentar ponernos en esa situación -. que "NO HACER NADA".
En otro ámbito, tampoco debemos olvidar que hoy por hoy, las circunstancias se nos presentan de tal manera que "cualquiera" de nosotros puede ir preso....o no?...Hoy en día los prisioneros no son los de antes - como reza algún verso tanguero hablando de otras yerbas -; se va a la cárcel por un accidente de tránsito de repente.
¿Cómo privar de la libertad para enseñar a vivir en ella? ¿Cómo se puede aprender a vivir en libertad donde no hay libertad? Al fin y al cabo, educar para la libertad en situación de no-libertad no sólo es difícil, sino que bien constituye una utopía irrealizable (Extracto adaptado de: SOUZA QUEIROZ, Paulo de, Funções do Direito Penal. Legitimação versus Deslegitimação do Sistema Penal, Editorial Del Rey, Belo Horizonte, 2001, p. 63). El jurista Teodolindo Castiglione, al hacer una síntesis tan precisa de los desvalores de la cárcel dijo: “Imaginad una grande prisión, en que jóvenes y viejos vivan en promiscuidad: criminales primarios y reincidentes; trabajadores honestos segregados de la convivencia social en virtud de la irreflexión o debilidad de un momento, y vagabundos estériles curtidos en la senda del crimen: hombres que miden la extensión de su desgracia al lado de otros, de una inconsciencia pasmosa; individuos sensibles que mataron, en una pasajera explosión emocional, seres que amaban, y que se consumían castigados por el remordimiento, y oran en las ocasiones de recogimiento espiritual, o intentan suicidarse en momentos de angustia, conviviendo con facinerosos execrables, quienes fueron a dormir tranquilos luego de haber matado a sus víctimas; personas fácilmente sugestionables que, en vez de una educación apropiada que les podría otorgar beneficios, reciben el influjo pernicioso de delincuentes decididos a prolongar su conducta nociva: asesinos, ladrones, estafadores, falsarios, incendiarios, violadores, criminales de todos los tipos, vencidos por la prepotencia del impulso sexual, entregados a la perpetración de actos envilecedores, o subyugados por el asalto feroz de los más fuertes y atrevidos; todos viviendo en el mismo ambiente, en la misma estufa, en la que el microbio del mal se desarrolla, se multiplica y se rebaja... Una casa así no puede ser la escuela que educa, la pedagogía que enmienda, el establecimiento que rehabilita, la institución que redime, socorre o purifica las conciencias descarriadas. En ese vivero de gérmenes malignos, ningún enfermo se cura o ve atenuada su dolencia. En ese retiro, el alma no se reanima, el hombre no se rehace...” (Extraído de: CASTIGLIONE, Teodolindo, Estabelecimentos Penais Abertos e Outros Trabalhos, Editorial Saraiva, São Paulo, 1959, p.12-13).
Entonces, si por algún momento nos visualizamos en el lugar de esas personas privadas de libertad...¿cómo nos gustaría que nos trataran? ¿Realmente estaríamos conformes con la sociedad si nos discrimina una vez fuera de la cárcel? ¿Alguien podría juzgarnos o criticarnos si nos volvemos resentidos por las condiciones de reclusión que nos ofrecieron, aún teniendo en cuenta el sostén familiar que hayamos tenido?
Entonces sí...... las cárceles son un claro reflejo de la sociedad que las contiene.....
martes, 28 de junio de 2011
Sospechan que narcos alentaron paro Penal de Libertad. Traficantes se oponen a reubicaciones; guardias exigen menor horario
Jerarcas del Ministerio del Interior sospechan que narcos presos en el Penal de Libertad instigaron el paro de 21 guardias efectuado el sábado 25. Los traficantes se oponen a las reubicaciones internas en el penal, señalaron fuentes policiales.
En este momento se vive un clima de tensión en la única cárcel de máxima seguridad del Uruguay por hechos sucedidos a ambos lados de las rejas: narcos preocupados por cambios que determinarán un recorte de su poder o seguridad, y guardias molestos por cargas horarias de hasta 18 horas por día, dijeron las fuentes.
Explicaron que los traficantes tienen dos objetivos: parar los cambios y erosionar la gestión de las autoridades del Instituto de Rehabilitación.
Por su parte, el comisionado parlamentario Álvaro Garcé dijo a El País que, tras el cierre de los módulos conocidos como "las Latas", en el Penal de Libertad "se vive una etapa de relocalización e interacción de la población reclusa".
A juicio del ombudsman carcelario, los principales problemas de ese establecimiento maragato son la convivencia violenta entre presos, el elevado consumo de drogas y la omisión de asistencia médica a reclusos que derivó en alguna denuncia penal aún en trámite.A esos hechos se suma la entrega, el sábado 18, de medio kilo de cianuro que generó reproches y enfrentamientos entre delincuentes "pesados" que rivalizan por el poder, y la presunta compra de tierras cerca del penal por parte de narcos, que fue alertada por el Ejército.
El comandante de la División N° 2 del Ejército, Wile Purtscher, dijo a El País que envió al Comando de esa fuerza un anteproyecto de ley habilitando a los soldados de guardia en el Penal de Libertad a responder ataques desde fuera del perímetro militar para repeler un posible intento de rescate de un jefe narco encarcelado en Libertad.
SANCIONES. En el correr de esta semana, autoridades del Instituto Nacional de Rehabilitación evaluarán si sancionarán a dos guardias de Libertad considerados líderes del paro efectuado en la mañana del sábado.
Los policías movilizados se negaron a entregar alimentos a los presos y habilitar el ingreso de la visita. "El sábado se les tomó acta a cuatro de los 21 guardias movilizados. A dos de ellos se les envió a la casa a que esperaran nuevas órdenes", dijo a El País el director del Área Metropolitana del Instituto de Rehabilitación, Eduardo Pereira Cuadra.
El paro de los guardias del Penal de Libertad comenzó a las ocho de la mañana del sábado 25. Los policías se negaron a brindar alimentos a los presos y permitir el ingreso de la visita que, en ese momento, esperaba afuera de la cárcel.
Los guardias reclamaban mejores condiciones laborales y mayor tiempo de descanso, ya que en varias oportunidades llegaron a hacer turnos de 18 horas diarias durante tres días consecutivos, dijo a El País el presidente del Sindicato Único de Policías (Supu), Luis Clavijo.
"Hay un abuso de los horarios por parte de la autoridad carcelaria", advirtió el gremialista policial.
Dos horas después del inicio del paro, Pereira Cuadra y otros jerarcas carcelarios concurrieron al Penal de Libertad a dialogar con policías movilizados.
Pereira Cuadra les explicó que se encontraban dentro de una institución vertical a cuyos integrantes les está vedado efectuar paralizaciones y les recordó que los martes y los jueves recibieron refuerzos de personal proveniente de Punta de Rieles, Comcar y La Tablada para disminuir la carga horaria.
Ahora los guardias de Libertad realizan un régimen de semana "cerrada" (en el establecimiento) por otro de semana "abierta" (en sus casas). Cuando se encuentran en el penal, deben hacer turnos de 12 horas.
El jerarca también les ofreció a los guardias cumplir horarios de ocho diarias y retirarse. "Pero eso no les sirve porque la mayoría vive en otros departamentos. Tienen que fijar un objetivo y transmitirlo a la dirección" del Instituto, dijo.
Pereira Cuadra pidió a los guardias que levantaran la medida y se creara un ámbito de diálogo entre ambas partes, porque la visita esperaba afuera del penal bajo "el rigor del clima". El paro fue levantado luego que Pereira Cuadra se comprometiera a instalar una planilla de entrada y salida para constatar las horas de trabajo de cada guardia del penal.
(extraído de Diario El País: Noticias Nacionales)
Opinión del administrador:Esta es una realidad que los funcionarios penitenciarios no desconocemos. Las condiciones de alojamiento (para los presos) y las de trabajo (para los policías), son lisa y llanamente lamentables. Pero más lamentable aún es que cada vez que se quiere efectuar un reclamo, o un llamado de atención, o quizás proponer también necesidades de cambios a los jerarcas, no siempre se encuentra oportunidad y voluntad. Algunas veces incluso se le da a entender al guardia de cárcel, que por ser policía debe de acatar las órdenes sin cuestionarse siquiera si es tratado dignamente, y de ahí que "el superior" impregne en sí el concepto de que el subalterno tiene gran parte de culpa, "porque se le soluciona una cosa y pide otra", porque se le mejoran algunas condiciones de trabajo pero nunca está conforme"....
En la cárcel somos todos presos....los que están privados de su libertad, para que dentro de estos recintos puedan reflexionar acerca del delito cometido y por el cual están en deuda con la sociedad, esperándose que bajo esas paredes y con esas condiciones, recapaciten, se arrepientan y se rehabiliten por lo que han hecho....y los que estamos a su cuidado, velando por que cumplan con esa medida conservando sus derechos inalienables, salvo el de la libre circulación...Todo esto teniendo en cuenta la nueva visión que se supone debemos tener los funcionarios penitenciarios; pero aún hay muchos, y no precisamente se encuentran trabajando en campo (como decimos los que hacemos investigación), sino que están detrás de los escritorios, elaborando estrategias y programas de acción, que aunque eso esté muy bien, no se pueden pensar si no se tiene una perspectiva desde lo operativo, es decir, cómo planificar planes de acción o de mejoras sino no se conoce la realidad de cerca?
Ojalá se puedan escuchar todas las voces....las del interior de las rejas y las de este lado, la de los trabajadores, que más que premiarnos por estar desempeñando una función denigrante para la mayoría de nuestros propios compañeros, parecería que nos castigan obligándonos a cumplirla sin derecho a preguntarnos si está bien, simplemente teniendo que aceptarlas.....
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